Después de hacerse un piercing es normal que la zona esté sensible, un poco enrojecida e incluso inflamada durante los primeros días. El problema es que estos síntomas no evolucionen o empeoren. Hoy te enseñamos a distinguir las señales de infección de un piercing y te explicamos qué hacer si las detectas.
Señales de infección en un piercing: qué es normal y qué no
Un piercing es una perforación que necesita tiempo para cicatrizar. Durante los primeros días es normal notar molestias. Por lo tanto, puede aparecer:
- Un ligero enrojecimiento alrededor de la perforación
- Algo de inflamación.
- Sensibilidad o molestias al tocar accidentalmente la zona.
- Una pequeña cantidad de secreción blanquecina que puede formar pequeñas costras.
Estos signos no indican infección por sí solos, lo importante es ver cómo evolucionan los síntomas:
- Si disminuyen progresivamente, forman parte del proceso de recuperación.
- Si aumentan o aparecen otros signos, hay que prestar atención.
¿Cuáles son las señales que indican una posible infección?
Las señales de infección de un piercing pueden ser distintas dependiendo de la zona y la persona, así que no es recomendable intentar diagnosticarte comparando con fotografías de internet.
Algunas señales por las que deberías acudir al estudio para que te aconsejemos son:
- Dolor intenso o que aumenta con el paso de los días
- Hinchazón que sigue empeorando
- Enrojecimiento que se extiende alrededor de la perforación
- Zona significativamente caliente
- Secreción espesa, abundante o con aspecto de pus
- Mal olor procedente de la perforación
- Fiebre o malestar general (en este caso, acude directamente a tu médico)
Si observas cambios en la perforación o tienes dudas sobre su evolución, puedes acudir al estudio para que revisemos el piercing y te orientemos. Si los síntomas son intensos, empeoran rápidamente o aparecen fiebre o malestar general, es importante acudir directamente a un profesional sanitario.
Qué hacer si crees que tu piercing está infectado
Lo primero es evitar manipularlo constantemente para comprobar cómo está. Tocar la joya, moverla o intentar quitar las secreciones puede irritar la zona aún más.
Mientras recibes indicaciones profesionales, es importante mantener una higiene adecuada y seguir los cuidados recomendados, así como evitar estos errores:
- No arranques las costras ni fuerces la joya
- No utilices productos agresivos sobre la perforación
- No cambies la joya por tu cuenta
- No aprietes la zona para extraer secreciones
- No apliques antibióticos ni otros medicamentos sin indicación sanitaria
Si los síntomas son importantes, empeoran muy rápido o aparece fiebre, la valoración médica debe ser prioritaria.
Reduce el riesgo de infección
Una cicatrización adecuada comienza en el estudio y continúa con los cuidados en casa. Sigue cuidadosamente nuestras indicaciones y evita tocar el piercing para no irritar la zona. Presta atención también a la fricción, los golpes o el contacto con las manos sucias.
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